jueves, febrero 21, 2008

SoLo Tu EnTeNDeRaS...


Somos dos Ángeles caídos del cielo, divididos por la voluntad de Dios quien encontró la única manera de castigarnos por nuestros pecados cometidos en el paraíso. Somos como hermanos hechos a la voluntad del señor quien hace siglos nos separó para que aprendiéramos la lección; sin duda alguna Dios sabia que algún día nos volveríamos a reencontrar y a la vez sabia que cuando llegase aquél día ambos estaríamos preparados para iniciar una nueva vida como humanos; ambos en el fondo buscábamos algo pero no sabíamos que era, desesperados anhelando alguien especial nos encontramos con muchas personas, pero nadie nos llenaba completamente o simplemente éramos presa de una desilusión mas en nuestras vidas. Dios confió siempre en nosotros, pues ambos de alguna manera siempre llegábamos fácilmente a nuestro padre; miles de caídas tuvimos a lo largo de nuestra existencia pues reencarnábamos con el pasar de los años en otro humano con la finalidad de encontrar nuestra razón de vida, y siempre nos preguntamos ello...

Un día Dios nos dio a ambos una gran lección, y fue puesta a prueba nuestra constancia y fe. Ese día ambos. Aunque separados por algunos años, aprendimos que la vida sigue su curso y era tiempo de cambiar muchas cosas de nosotros. Cada uno pensaba a kilómetros de distancia y las personas pasaban a nuestro lado como si fueran sombras de un pasado que nos daba respuestas a nuestros ojos cegados por el amor. Imaginábamos que todo podría ser mejor, teníamos la esperanza en un nuevo comienzo, hasta que llego el día de nuestro encuentro.

Era tan mágico que muy rápidamente entendíamos a la perfección lo que sentíamos, era confuso y a la vez excitante, lento pero con seguridad comenzamos a conocernos nuevamente; nuestras mentes habían sido bloqueadas por Dios y nuestros pensamientos borrados para no recordar nada de lo pasado, pero un sexto sentido nos dijo a nosotros que de alguna manera ya nos conocíamos… Era inquietante el saber, que a pesar de la distancia que nos separaba, que estabas ahí. Pasaron los días y cada coincidencia entre ambos logró que yo me mostrara tal y como soy, al igual que tu, que desde el primer momento me di cuenta que me hablabas con la verdad. Hoy los días pasan y cada día espero volver a verte y escucharte; solo falta abrazar a mi amigo el ángel y volver a vivir nuestra vida con los pecados ya perdonados…

No hay comentarios: